La historia del primer congresista abiertamente gay – EL TIEMPO

La historia del primer congresista abiertamente gay – EL TIEMPO

El representante Mauricio Toro ha impulsado proyectos claves para los emprendedores.

“Usted no sabe la angustia que yo tenía, dudé de si me ponía una corbata con tonos rosados que tenía lista. Uno cuando está en este cuento sale del closet cada ocho días, no deja de ser difícil llegar a un Congreso tan conservador… Pero la sorpresa fue que ese día éramos tantos los congresistas nuevos que nadie se percató de quién era el maricón que había llegado al Congreso”.

Mauricio Toro

Así narra el representante de Alianza Verde Mauricio Toro su llegada al Congreso de la República, el 20 de julio de 2018.

Para Toro, su mayor orgullo LGBTI es haber llegado al Congreso como el primer hombre abiertamente gay, y con su trabajo inspirar a miles de jóvenes de esta comunidad para luchar contra todo tipo de discriminación, sin miedo y con mucho orgullo.

Constantemente recibe en sus redes sociales, mensajes de agradecimiento de jóvenes que, al verlo trabajar, reúnen el valor para salir del closet y asumir su orientación ante sus padres y familiares.

Haber llegado al Congreso y ser seleccionado como uno de los mejores 10 Representantes a la Cámara, ha logrado romper los estereotipos que aún quedan en la sociedad que se resiste a aceptar que las personas LGBTI están presentes en todas las esferas de la sociedad, en todas las profesiones y en todos los estratos.

Mauricio Toro ha liderado iniciativas como la regulación de las plataformas digitales de movilidad de pasajeros en vehículos privados (como Uber y Beat), la ley de comida chatarra, la regulación de los cobros de peajes, así como varias iniciativas sobre emprendimiento. Pero uno de sus mayores compromisos ha sido la lucha por la no discriminación de las personas LGBTI y ya ha dado más de una batalla en el Congreso de Colombia.

Tal como lo hizo en el 2019 cuando denunció que el Gobierno, a petición de congresistas del partido cristiano Colombia Justa y Libres, modificaron las bases del Plan Nacional de Desarrollo, en la línea denominada ‘Equidad en la diversidad’, para eliminar todas las referencias a la comunidad LGBT y muchos de sus derechos.

Temores:

El hoy congresista tiene 35 años, es el mayor de dos hijos de una familia tradicional de Armenia, Quindío. Nació en ese municipio, donde estudió primaria. Posteriormente se trasladó a Cali, Valle del Cauca, donde terminó bachillerato, en un colegio de franciscanos.

A pesar de que el colegio tenía espacios liberales en cuanto a la educación, en el hoy representante subsistían temores frente a la homofobia de sus compañeros.

“Yo en el colegio ni me identificaba, no me hacía ni a la derecha ni a la izquierda ni arriba ni abajo, no hablaba de mí, porque no quería sufrir lo que veía que sufrían otros”, recuerda Toro.

Tras terminar su bachillerato, Toro llegó a Bogotá a estudiar ciencias Políticas en la Universidad Javeriana. Terminando carrera, salió del clóset ante su familia, y ayudó a fundar los Grupos LGBT universitarios de la Universidad de los Andes y en la Javeriana llamado Stonewall.

Luego de obtener su título profesional, Toro se dedicó al emprendimiento. Trabajó en la Federación de Municipios en temas relacionados con la innovación y el emprendimiento, fundó una empresa de consultoría para asesorar a entidades del Estado en estos temas, hizo una maestría en administración de negocios, hasta que finalmente llegó a la presidencia de iNNpulsa, una iniciativa pública que busca ayudar a empresarios en emprendimiento e innovación.

Yo en el colegio ni me identificaba, no me hacía ni a la derecha ni a la izquierda ni arriba ni abajo

Mauricio Toro

Los tenis puestos.

Pero tal vez el ‘emprendimiento’ más difícil que ha afrontado fue la campaña para llegar al Congreso de la República.

“Nos dimos cuenta de que casi todos los sectores tenían representación en el Congreso, los ganaderos, los taxistas, las empresas de tabaco, las EPS, todos menos las pequeñas medianas empresas, el 90 por ciento del tejido empresarial del país no estaba representado”, apunta.

Fue cuando junto a su red de amigos del mundo del emprendimiento y la innovación decidió iniciar campaña con muy poco presupuesto y con los tenis puestos empezó a recorrer a pie Bogotá barrio por barrio, una empresa con muy pocas expectativas, incluso reconoce que “creía que no iba a ganar”.

“Me gasté dos pares tenis con la caminadera de la campaña, porque no había recursos para más. Fue Transmilenio y caminar”.

No obstante, siguió porque “no me quería morir con el remordimiento de no haberlo intentado, pero no pensé que fuéramos a llegar”.

“El día de las votaciones, en la noche, nos fuimos con mi hermano al apartamento de un amigo, a las 9 de la noche tenía apenas 10 votos y a las 10 de la noche llevaba 3 mil votos, para mí eso ya era lo máximo, porque horas antes no tenía nada y como a las 11 de la noche me dijeron que era el cuarto representante por Bogotá”, relata Toro.

Llegar al Congreso como el primer congresista abiertamente gay le generó temores, revivieron muchas de las dudas que tuve en su etapa de colegio, porque se trataba de llegar a una institución conservadora en sus decisiones. Pero él fue el primer sorprendido con la dinámica con sus colegas.

“A pesar de que falta mucho, la gestión permite derribar paradigmas”, enfatiza.

Sobre el panorama de la población LGBT en Colombia, Toro considera que gracias a la Corte Constitucional hoy en día esta población tiene garantizados todos los derechos (salud, laborales, familiares, matrimonio, adopción, entre otros), pero desafortunadamente el Congreso nunca ha sido un lugar afable a reconocer y garantizar los derechos de esta comunidad, y recuerda que el Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario se convirtió en el primer proyecto de ley que se hunde en el trámite de conciliación, después de haber sido aprobado en 4 debates.

¿Qué le dice el Mauricio Toro de hoy al Mauricio Toro al del 20 de julio de 2018 en su primer día del Congreso?

“Que no tenga miedo, que las cosas se pueden hacer y que siempre va a haber gente maravillosa que te va a acompañar. Es seguir manteniendo la esperanza de que las cosas pueden ir cambiando. No perder la inocencia, ingenuidad. No hay que dejar de ser ciudadanos”.

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